Los silos: una historia más allá de la conservación de alimentos

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Un silo se utiliza para conservar los granos después de las cosechas, esto debido a que pese a ser desprendidos de la planta, los granos siguen estando vivos, por lo que necesitan unas condiciones específicas de humedad y temperatura, además de estar protegidos de las condiciones climáticas.

Es probable que conozcan algunas especificaciones técnicas sobre estos revolucionarios equipos de almacenamiento, pero para comprender de manera más integral lo necesarios y útiles que son, aquí hay otros datos que debería conocer:

Origen del nombre

El nombre de estos dispositivos proviene del griego siros, que quiere decir «hoyo o agujero para conservar grano», un título muy apropiado para su utilidad. ¿Por qué devolverse hasta allí? Resulta que la agricultura nunca ha sido sencilla, pese a tratarse de una actividad básica para la supervivencia humana.

Desde los inicios de la historia, los humanos han tenido que aprender a trabajar la tierra, basándose en las estaciones, la zona, el clima… aprendiendo los ciclos que les permitían sembrar y cosechar.

Los inicios

Cultivar y hacer crecer los sembradíos resulta en procesos largos y extenuantes, comparados con lo pronto que acaban las cosechas. Sin embargo, las personas necesitan comer todos los días, requieren alimentos en óptimas condiciones para satisfacer esta necesidad básica. Entonces no tardaron en darse cuenta lo necesario que era desarrollar sistemas de almacenamiento de grano, porque dentro de los productos agrícolas, estos cuentan con unas características que les permiten ser preservados durante más tiempo bajo unas condiciones específicas.

Muestra de lo pronto que se enteraron de esta necesidad, es que según rastros arqueológicos en la Antigua Grecia ya se usaban silos desde el siglo VIII a. C. De hecho, en la antigua Roma también se utilizaban. Excavaban en el suelo, resanaban las paredes internas de dichos agujeros con arcilla y procedían a quemar para sellar. Pero en este caso, se usaban para guardar granos tostados y así prolongar su uso.

También se conoce que en algunas partes del mundo se desarrollaron bolsas y vasijas cubiertas de estiércol, que ayudaban a conservar la frescura. En África se tiene registro del uso de este tipo de silos, especialmente en una modalidad que funcionaba para toda la comunidad, en el que todas las familias tenían un espacio dentro del silo para granos y se turnaban para cuidarlo por las noches.

Más allá de solo almacenar

El uso de los silos a lo largo de la historia no solo ha sido clave en el desarrollo de la agricultura, sino también de la seguridad alimentaria en cuestiones higiénicas, control del orden público ¡y hasta la creación de un sistema matemático!

Cuando se empezaron a desarrollar los silos la principal idea era conservar a los granos por más tiempo, pero se dieron cuenta que al guardarlos en un lugar así también se evitaba el ingreso de insectos y cualquier tipo de pestes que fueran consumidores del grano en cuestión.

Fue en la antigua Mesopotamia cuando se empezaron a domesticar gatos salvajes con el fin de enseñarles a proteger los sistemas de almacenamiento de roedores y bichos. Este fue uno de los motivos por el cual los gatos tuvieron gran popularidad en Roma, que se consideran como quienes expandieron estas mascotas por todo Europa y posteriormente en Egipto.

Por otra parte, en los silos encontrados en la Península Ibérica se pudo detectar que sus mecanismos de almacenaje hacían que el grano germinará de manera externa, conservándose su parte interna, lo que creaba una condición anaeróbica, es decir, dejaba sin aire a las personas que no estaban prevenidas; por lo cual resultaba efectivo contra los ladrones de granos.

Con el fin de evitar robos, se pueden distinguir también estructuras como las del Palacio de Cnosos, que se encuentra en Creta (Grecia). Este fungía como palacio de los reyes y se usaba también para redistribuir recursos económicos, entre ellos alimentos, por lo que su estructura es compleja y laberíntica, que hacía que los potenciales ladrones se perdieran y no pudieran lograr su cometido.

Por último, con el desarrollo del silo se llegó a una transformación de las matemáticas para desarrollar sistemas contables, pues se precisaron maneras de llevar registros sobre los movimientos y operaciones relacionados con los productos agrícolas.

Durante el siglo XVII, se dieron grandes pasos para el desarrollo de los silos, utilizando materiales como madera con cubierta de zinc, paja o tela. Estos eran diseñados siempre de forma cilíndrica, pues resultaban más prácticos para la conservación de granos, además a partir de allí se empezaron a construir hacia arriba en forma de torres, así como puede verlos hoy en día, lo que contribuyó aún más a la prevención de pestes en los granos.

Como pueden ver, durante toda la historia de la humanidad, los silos y sus precursores han intervenido, afectando áreas que incluso podrían creerse no relacionadas con la agricultura de manera directa.

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